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Phishing is
a cyber crime on property (see also cybercrime on people -threats, insults,
etc.- and cybercrime against the socio-economic system of countries like
cyber-terrorism). In Spain,
according to many studies, it is increasing at a high rate. Financial
institutions, as banks, that provide services over the Internet compete and
strive constantly to provide greater safety standards to their clients.
En la base de delitos informáticos como el phishing se encuentran ciertas técnicas
de ingeniería social que aprovechan cualquier vulnerabilidad de los sistemas
informáticos. Así es como los delincuentes tienden una trampa a los usuarios y
adquieren fraudulentamente datos e informaciones personales delicadas, como su
número de cuenta bancaria o sus datos de la Seguridad Social.
Cuando estas maniobras se acompañan del impulso del spam, o correo basura, logran una mayor difusión y, por tanto,
causan un mayor perjuicio.
Recordemos que el phishing es un delito informático sobre la propiedad, una
circunstancia que le diferencia de otras dos categorías: delitos informáticos
ejercidos sobre las personas (amenazas, injurias, etc.) y delitos informáticos
contra el sistema socio-económico de los países, como el ciberterrorismo.
Nos hemos detenido a leer el completo estudio
del Instituto Nacional de Tecnología para la Comunicación (INTECO)[1],
publicado a finales de 2007, que tiene como protagonista el fenómeno del phishing y sus efectos a nivel social.
Usuarios, entidades públicas y privadas en España frente a este preocupante
fenómeno conforman el ámbito de una investigación, cuyos datos más relevantes
vamos a comentar en este artículo.
Como preámbulo a los datos nacionales, vale la
pena destacar que, a nivel mundial, son bastante fiables los datos ofrecidos
por el denominado Anti-Phishing Working Group[2]. Sus trabajos
de investigación concluyen que los ataques de phishing se han duplicado entre enero de 2005 y diciembre de 2006. El
año 2005 fue un año especialmente aciago para la lucha contra estos delitos a
nivel mundial, ya que la proliferación de sitios web "fraudulentos" - auténticas
lanzaderas de estos ataques - se multiplicó por 10. El año 2006 también
registró un máximo histórico sólo en intentos de ataques bancarios a través de la Red.
Algunas cifras preliminares
Para poder acercarnos mejor al problema del phishing, hay que mencionar los
esfuerzos investigadores que está realizando el Instituto Nacional de
Tecnologías de la
Comunicación (INTECO), el Instituto Nacional de Estadística
(INE), junto con los informes proporcionados por la Asociación de
Internautas (AI).
Para hacernos una idea del actual panorama
nacional, INTECO identifica un aumento de un 300% de los ataques de phishing en nuestro país entre 2005 y
2006. Estas elevadas cifras vienen espoleadas, en buena parte, por un
incremento de casos de scam[3], una vía que emplean los delincuentes
de la Red para
seducir a sus víctimas. Se suma a esto que las agresiones cibernéticas de este
tipo han ganado mucho en grado de sofisticación.
Los datos del estudio también hablan del
código malicioso que sirve de herramienta para perpetrar estos actos. Al
respecto, España estaría en una posición media-alta mundial en número de
servidores que alojan dichos códigos dañinos, aunque se ha constatado cierta
tendencia a la baja a lo largo de 2006. Igualmente se observa una ligera
disminución de los servidores ubicados en nuestro país que albergan los
llamados keyloggers, o capturadores
de pulsaciones [4].
La mayoría de los ataques registrados en España proceden del exterior. Aunque,
por fortuna, algunos expertos no creen que el territorio nacional sea una base
de operaciones ideal para estos fraudes, sí parece ser un blanco para los
delincuentes.
Impacto socio-económico
del ‘phishing'
Son precisamente los efectos del phishing lo que le hacen ser tan temido.
Nos referimos a las pérdidas económicas, pero también a la pérdida de
información sensible, algo que para las empresas puede ser un golpe terrible,
aún más dramático que la mella monetaria.
Para las sociedades en general - como acentúa
el informe de INTECO - estos ataques
suponen un gran varapalo al desarrollo de la Sociedad de la Información,
especialmente porque se genera una falta de confianza en torno al nivel de
seguridad de los sistemas a la hora de realizar transacciones por la Red.
Los usuarios, no sin razón, se muestran cada
vez más recelosos en materia de privacidad. Un dato elocuente es que un 68,2%
de los españoles consultados para este estudio declara no haber realizado
todavía ninguna compra por Internet "por razones de seguridad", pero un alto
porcentaje de ellos estaría dispuesto a acceder a más servicios online, siempre y cuando les ofrecieran más
garantías de protección de su identidad. Alguna de las reacciones de los
usuarios víctimas de una de estas acciones fraudulentas es cambiar de entidad
bancaria, como admite el 4% de las personas entrevistadas que han pasado por
este trance.
Llama poderosamente la atención que las
cuantías de este fraude online no
resulten tan elevadas como se cree. Los datos en poder de INTECO hablan de que
el fraude tradicional medio está cuantificado en 593 euros por cada intento que
se salda con éxito. El fraude a través de la Red tiene un impacto económico inferior, pero
recordemos que el objetivo de esta delincuencia es llegar al máximo número de
usuarios o entidades. La cuantía de cada una de estas estafas es menor porque
así les conviene a los autores: si la cantidad del fraude no supera los 400
euros, se considera falta, y no delito.
El robo de identidad y
las empresas
En EE.UU. se han multiplicado de manera
asombrosa el número de juicios celebrados por suplantación de identidad entre 1999
y 2006[5]. La
concienciación sobre las serias repercusiones que esto tiene para las
corporaciones del país ha aumentado ante los ojos de la Ley, hasta el punto de que el
Departamento de Justicia estadounidense valora la importancia de este delito,
incluso, por encima del problema del tráfico de estupefacientes.
Del estudio de INTECO se puede deducir que el
usuario español comienza a estar informado sobre modalidades como el vishing[6] o el smishing[7] por su
creciente incidencia, pero aún las cifras son bastante bajas: un 2,9% de los
entrevistados aseguró haber recibido algún conato de SMS engañoso. De los
consultados, también el 21% declaró haber recibido un mensaje de e-mail donde
se les solicitaba las claves de usuario, o cualquier otra información personal,
mientras que el 12% había sido objeto de intentos relacionados con el scam, es decir, promesas laborales que
esconden un fin fraudulento.
Para una protección adecuada, el 98,5% de las
empresas españolas contaría con un sistema anti-virus, el 88,2% tiene instalado
un cortafuegos o firewall, el 81,8%
dispone de programas contra el spam,
y el 77,3% ya ha puesto en marcha programas anti-spy. También las tres cuartas partes de las firmas nacionales realizan copias de
seguridad y backup mediante programas
especializados, como otra de las medidas emprendidas más habitual.
Trasladándonos a un escenario doméstico, las
soluciones más extendidas entre los usuarios de España son, por este orden, los
anti-virus, los firewalls, los sistemas
de bloqueo de ventanas emergentes y los programas de eliminación de archivos
temporales y cookies, principalmente.
En resumen, el usuario en su casa suele adoptar dos tipos de medias: las
automatizables y las no automatizables, y especialmente las primeras porque
resultan más cómodas.
Los afectados proponen
Una de las metas de este estudio ha sido
conocer mejor el punto de vista de los usuarios y profesionales afectados por
el phishing, con el propósito de que
sus conclusiones y propuestas puedan orientar, de alguna manera, futuras
iniciativas contra el phishing.
Los usuarios de la banca online, por ejemplo, proponen que sus entidades instauren un servicio
de atención y consulta sobre temas relativos a Internet y seguridad a modo preventivo;
de forma reactiva, les gustaría contar con una guía sobre cómo actuar cuando se
ha sido objeto de una acción fraudulenta vía Internet.
Otra medida expuesta por los consumidores es
disponer de un sitio web donde queden recogidas las pautas para un buen uso de
Internet, así como un decálogo sobre la utilización correcta de esta
herramienta. Los usuarios españoles también se muestran conformes con el
lanzamiento de campañas de comunicación para prevenir el fraude online, donde se ofrezca información
acerca de hábitos de conducta "seguros" en el uso de la Red. Recomiendan,
incluso, que dichas acciones divulgativas se adapten a diversos perfiles de
ciudadanos: menores, jóvenes, personas de la Tercera Edad, etc.
Conclusión
Tenemos constancia de que entidades
financieras, prestatarias de servicios a través de Internet, bancos, cajas de
ahorro y cooperativas de crédito se esfuerzan y compiten constantemente por
ofrecer mayores estándares de seguridad a sus clientes.
En el caso de los bancos y cajas de ahorro, el
propio informe de INTECO destaca que éstos se han "acorazado" de manera
ejemplar en los últimos años. El llamado Centro de Cooperación Interbancaria
(CCI)[8] ha anunciado
la puesta en funcionamiento de un sistema integral de prevención del fraude
bajo las siglas de SEPFRA, cuyo objetivo, entre otros, es la colaboración con
organizaciones e instituciones públicas y privadas - nacionales e
internacionales - para la lucha contra los delitos económicos.
[1] INTECO es una sociedad estatal promovida por el Ministerio de
Industria, Turismo y Comercio.
[2] Anti-Phishing Working Group es el nombre de una asociación
empresarial a nivel internacional que persigue la erradicación del robo de
identidad y los fraudes relacionados con el phishing y el spoofing.
[3] Ofertas de trabajo online de carácter fraudulento.
[4] Keylogger es una herramienta para el desarrollo de programas destinados al
registro de pulsaciones sobre teclados, memorizándolas en un fichero.
[5] Informe elaborado por la Federal
Trade Commission.
[6] Práctica fraudulenta que se vale del protocolo Voz sobre IP y de la
ingeniería social para engañar y obtener información delicada de los usuarios.
[7] Técnicas fraudulentas basadas en métodos de ingeniería social que se
llevan a cabo a través de SMS.
[8] Asociación sin ánimo de lucro
formada por bancos, cajas de ahorro y cooperativas de crédito españolas contra
el fraude bancario, con el objetivo de compartir e intercambiar información y
estrategias contra los fraudes de tipo económico. |